domingo, 17 de agosto de 2014

En extrañas cosas moro. Alejandra Pizarnik

Simplemente no soy de este mundo,
yo habito con frenesí la luna.
No tengo miedo de morir,
tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva...
No puedo pensar en cosas concretas, no me interesan.
Yo no sé hablar como todos,
mis palabras son extrañas y vienen de lejos,
de donde no es, de los encuentros con nadie...

¿Qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender?
porque alguna vez va a tener que suceder.
Me iré y no sabré volver.
Es más, no sabré siquiera que hay un "saber volver".
No lo querré acaso.

miércoles, 6 de agosto de 2014

A la luz de la risa

Deriva la riada que me impide volar,
buscando amarme,
no morir en el intento.
Es rojo el hielo de mi nido,
sin alterar,
solo maltrecho nido.





martes, 29 de julio de 2014






En la trastienda

Si no os trasciende este mes me convertiré en bebé árbol, porque al comprender que tanto gusto como tacto son saciables me esconderé tenebroso a la ira del padre árbol, puesto que ahora el pasajero se llama culo y no quiere estarse quieto.

Un beso de parte de todas las coníferas del sur

domingo, 15 de junio de 2014

A todos los santos del cielo

Esconderme cada noche en el hueco de las palabras mudas, 
y no necesitar agua, luz ni comida.

Me perdí en las miras de tus  trazos, me vigilaban altivos mientras deliraba cantos australianos, sicilianos, bombarderos de migas de amón, absolutismo que poderes hegemónicos impusieron sobre mi carne
mientes,mientes,mientes
ven ahora a apuñalar al fantasma que hace ígneas las alucinaciones 

Por que son dos de tus manos las que me cubren
y porque son dos de tus ojos los que ciegan
y por que no resisto a la vida si no son tus dos labios los que me protegen

Luego hice alucinar al fantasma de tu sonrisa, 
que me contestó no saber de donde venías,
y me acerqué a todo aquello que te asustaba,
ahora,ahora,ahora,
quedándome sin luz, mar ni aliento
quedándome sin ser                                           
dos de tus manos.



sábado, 14 de junio de 2014

La enfemedad

Y estás aquí, chiquita, complementando las horas,
y te vas y me voy,
y en un grito de espanto te dejas vencer entera,
me abres en dos con tu conexión parcial,
y me gritas y te grito,
y no conozco ahora más placer que el que tus músculos me inyectan.

Y estás aquí, chiquita,
y te vas y me voy,
y de una patada me expulsas de esta genocida vida puerca, sin consistencia
y con herida,
mientras me roza tu sangre, que no es cálida si no cortan astillas de óxido mis manos abyectas
y te vas, y me voy, dentro de este nuestro mundo gris,
y estás aquí, chiquita, intentando que no te coma el mundo,
y en una patada me haces gritar,
que no, que esto no vale.

Sobredosis